Europa mira a Corrientes. La vulva democrática.

La talentosa Eva Melissa Ousía, interpretará la performance artística-cultural, que con ciertas reminiscencias a lo que realiza en Europa el belga Jan Fabre, propone la corporeidad de una mujer, abierta de piernas, dispuesta a ser penetrada, pintada o representada como si fuese una urna electoral, como elemento neural y simbólico de lo democrático. La propuesta generada desde el Centro de Estudios Sociales y Políticos Desiderio Sosa, busca invitar a la reflexión de lo político y lo social, poniendo en cuestión a la democracia misma, para fortalecerla, acrecentarla, jerarquizarla y sacarla del que consideran, un estado de atontamiento y de aterido congelamiento, a la que subyugaron los enemigos más acérrimos de esta.

Melissa, inicia su 2018 metiéndose en la piel de la urna democrática. Una performance, que al estilo de las obras de Fabre en Europa, en una suerte de escarnio público, desafía al espectador, proponiendo el impacto visual de una mujer, presentada mediante la técnica de bodypainting, abiertas de piernas, aguardando la fila de penetradores, como si fuesen los votantes, a la espera de emitir su voto o sufragio en tiempos electorales de las distintas democracias occidentales que totemizan o sacralizan este acto, esgrimiéndolo como el único, posible y realizable en los tiempos actuales.

La performance será llevada a cabo tanto en Argentina como en distintas aldeas occidentales y posee argumentaciones como las siguientes que la sustentan, esperando, lo que creen, lo más importante, la reacción del público o votante.

Dentro del campo del simbolismo, en la jornada electoral, el día de la votación, o la ratificación del contrato social que devino en instituciones democráticas, el factótum, por antonomasia, el objeto fetichista que define nuestra occidentalidad política, es la urna, el recipiente en donde, se nos invita a que penetremos en la ranura, para dejar, mediante sobre, papel o pantalla, estampado, el fluido, traducido en voto, el acabose de nuestras posibilidades de que nos gobiernen con un sentido de equidad y racionalidad. Esta metáfora, desnuda también nuestra cultura acendrada en valores machistas, en rituales fálicos, apreciando el acceso, la penetración, como sinónimos de imposición, de criterios discrecionales que condicionan la posibilidad de elección verdadera o de toma de posición en un ámbito de libertad. La rajadura, símil a la vulva, expuesta al público, dispuesta para que los ciudadanos, hagamos cola para penetrarla, es tal vez, la más barbárica como pornográfica, violación a nuestros propios derechos, que llamamos humanos.

En los tiempos actuales en donde remitir a una cita textual, es una invitación a que lo comunicado no sea leído más que por un puñado de seres exóticos, que por lo general, no escapan a la regla general de parcelar, de reducir a un gueto el posible conocimiento que obtienen de tales lecturas, obturando con ello la mejor de las posibilidades; la de pensar, agudizamos el método y remitiremos, en pleno apogeo de la imagen, al video clip, del cantante popular (con cierta tendencia de ser clasificado como un artista con compromiso social) “Residente” quién en su trabajo audiovisual Somos Anormales, inicia la filmación con un huevo que dentro tiene una mujer, que se abre de piernas, dejando ver su vulva, que comienza a parir, o escupir, seres humanos, ya adultos, de diferentes composiciones genotipales.

Hablar de la imagen o de superproducciones cinematográficas en relación a lo filosófico, es el último grito de la moda, o el estertor del pensamiento, encabezados por autores afamados como los caso de Zizek, que no deja película a la que no filosofe o quiènes hicieron lo propio con los superhéroes (Libro de Morris, T) o Star Wars (Libro de Irwin, W).

 

La filosofía a medida que se corre de los programas educativos, va ocupando el espacio perdido, en set de televisión, en espacios que no le han sido asequibles, pero que en tal dificultad puede encontrar su gran desafío de constituirse en vez de en un discurso del poder, en un lenguaje del entendimiento.

Lo expresa también el ensayista Argentino, Francisco Tomás González Cabañas, bajo su último libro editado en Madrid, “El acabose democrático” el maridaje de lo político con lo pornográfico, con lo coital.

La política, al posicionarse desde sus definiciones perspicuas, debe encontrar un plafón aún más amplio, que integre, incluye y forme desde lo filosófico, para luego, ejercer una dimanación natural de lo constituido, en canales, como la expresión, la manifestación y las superproducciones. Par esto, es indispensable que se trabaje sobre los símbolos, de aquí y no por la siempre seductora posición irreverente de provocar, es que se decidió hacer emerger, socializar, la manifestación clara y contundente que tiene la figura de la urna, su rajadura, como la vagina jugosa y presta a ser penetrada por nuestra decisión política, por nuestro falo constituido en voto.

 

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